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Cómo calentar para luego no tener que lamentar

Aaaaaaaay, el calentamiento. Qué poquito nos gusta pero qué falta nos hace. La mayoría de los desastres seguidos de la famosa frase: "en mi casa me salía" están causados por un mal (o ausente) calentamiento previo. Con estos consejillos made in Flute Training, podrás hacer un calentemiento completo de la forma más rápida y sencilla que te puedas imaginar.



Calentar es necesario

Calentar es básico si uno pretende bajarse del escenario (o terminar una clase) con, como poco, la misma autoestima con la que subió. Pero, ¿por qué?. Tranqui, que yo te lo cuento.

Seguro que has oído alguna vez perlas como: "yo vengo calentado de fábrica", "he estado tocando antes en mi casa", "a mi no me hace falta calentar", etc. Cuando oigas algo así, prepárate para presenciar una catástrofe. Sin calentar, lo más normal es que las cosas no salgan como uno espera. Y todo esto es debido a lo que yo llamo: "la curva de la felicidad".

La curva de la felicidad

Jejeje, no. No me refiero a esa. Esta curva no tiene nada que ver con la que nos sale a los hombres cuando empezamos a cambiar el agua por cerveza. Lo que yo llamo la curva de la felicidad no es más que una representación gráfica de como se ve afectada la calidad de nuestra interpretación a medida que avanzamos en la misma. Viene siendo algo así.
Como ves, la fase de máximo rendimiento se alcanza una vez pasada la fase de calentamiento. Por eso no conviene comenzar nunca una clase, exámen o concierto sin haber calentado bien.

Cómo hacer un buen calentamiento

Hacer un buen calentamiento es muy sencillo. Se trata de seguir los siguientes pasos:

Respiración

Antes de empezar haz 7 inspiraciones profundas. Inspira por la nariz y espira por la boca. Lo más importante es que llenes tus pulmones completamente de aire, empezando siempre por abajo y subiendo a medida que vas llenando. Si no sabes bien cómo funciona la respiración echa un vistazo al post Descubriendo la técnica instrumental: la respiración.

Este sencillo ejercicio prepara a tus pulmones y a los músculos implicados en la respiración para lo que se avecina.

Sonido

Ahora que los pulmones ya están preparados, toca poner a punto el sonido. Lo mejor es hacer primero unas cuantas notas tenidas, lo más largas y potentes que puedas, para poner a tono el diafragma.

Cuando veas que el sistema de soporte y proyección (resonadores internos) ya está funcionando a pleno rendimiento, comienza una sencilla improvisación introduciendo crescendos y diminuendos, y más tarde intervalos.

Todo ello ligado, sin usar la lengua en ningún momento. Esto terminará de poner a tono el sistema de soporte (músculos abdominales y diafragma) y activará como es debido tu sistema de control del chorro de aire (musculatura de la boca y labios).

Digitación

Ya tenemos control absoluto sobre la inspiración (entrada de aire) y la espiración (producción de sonido). Ahora ya ponemos empezar a darle velocidad a los dedos.

Lo más sencillo para calentar la digitación es hacer unas cuantas escalas (cromáticas, diatónicas, hexátonas, rotas por intervalos, etc.) y arpegios. Como en la variedad está el gusto, lo ideal es que vayas cambiando cada día de tonalidades, pero sin complicarte mucho la vida, lo que te venga a la cabeza en el momento. Te recomiendo siempre comenzar con una escala cromática, pasar a alguna diatónica en sus modos menor y mayor, hacer luego una escala por terceras o cuartas y por último los arpegios de las mismas escalas que acabas de hacer. Si usas las tonalidades de las piezas u obras que vas a interpretar, mejor que mejor.

Es muy importante que este paso sigas sin usar la lengua y te concentres en mantener un ritmo constante. Si tienes un metrónomo mejor, si no, utiliza los golpes de aire cada cuatro o seis notas para controlar el tempo. Intenta hacer el calentamiento de la digitación alcanzando la máxima velocidad que te permita tocar los ejercicios que estás haciendo si pararte ni equivocarte. Y si es de memoria, mejor.

Articulación

Y como ya inspiramos, producimos sonido y movemos los dedos fantásticamente, le toca el turno a la lengua. Lo más sencillo es usar las mimas escalas y arpegios que usaste para calentar la digitación, y ponerles las articulaciones que más te convenga.

Piensa siempre en las piezas y obras que vas a tocar, y calienta los tipos de articulación que vayas a usar en ellas.

El calentamiento antes del calentamiento

Este calentamiento es para poner en marcha el cuerpo de cara a la interpretación. Pero antes de ponerse a calentar flauta en mano, es conveniente calentar los músculos que van a ayudarnos a mantener una buena postura durante la misma. En este post, María José nos cuenta como realizar unos sencillos ejercicios que te ayudarán a prevenir posibles lesiones al tocar la flauta: Preparándonos para la técnica

¡A tocar!

Ya estás en forma para comenzar tu interpretación con garantías de rendir al máximo y terminar la clase, examen, audición o concierto con la moral bien alta.

Recuerda, calienta siempre antes de tocar, incluso cuando vayas a estudiar en casa. No cuesta ningún trabajo y te lleva muy poco tiempo. En 5 o 10 minutos deberías de ser capaz de hacer un calentamiento completo y efectivo, y podrás olvidarte de decir: "en mi casa me salía".



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