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Descubriendo la técnica instrumental: la articulación


 Y llegamos al último de los cuatro pilares principales de la técnica instrumental: la articulación. En este post, además de entender cómo funciona, descubrirás cómo dominarla de forma sencilla y sin aburridos ejercicios que harán que se te caiga la lengua a trocitos.

¿Qué es la articulación?

La articulación es a la flauta lo mismo que la pronunciación al lenguaje hablado. Imagina que las 12 notas musicales son las vocales. Si solo usases vocales para hablar los demás podrían pensar dos cosas: 1) eres un bebé, 2) estás intentando hablar con una mandarina entera metida en la boca.

Ninguna de las dos opciones anteriores es muy atractiva. Por eso los seres humanos usamos las consonantes. Éstas nos abren un universo infinito de posibilidades. Lo mismo ocurre al tocar la flauta.

¿Para qué sirve la articulación?

Una buena articulación consigue que nuestra interpretación resulte mucho más interesante, fluida, entendible y atractiva. Un ejemplo muy claro, intenta tocar esta pieza sin articular, usando solo chorros de aire, y luego ponle la articulación que más te guste. ¿La cosa cambia no?

 Para eso sirve la articulación. Sin ella, toda nuestra música sonaría a música de spa. Relajante, pero poco interesante.

Las dos partes de la articulación

Pero la articulación no es solo cuestión de darle a la lengua. Se compone de dos partes bien diferenciadas que conviene conocer antes de ponerse a "picar" a lo loco:

- Pronunciación. O lo que es igual, la consonante que usas al articular. No es lo mismo usar un t, que una d, que una r, que una k. Por eso es necesario tener muy claro qué letra vamos a pronunciar y, sobre todo, poder mantenerla constante en todo el registro de la flauta.

- Chorro de aire. La longitud del chorro de aire que echamos tras pronunciar la consonante también es muy importante. Hay tres posibles opciones: corto, medio y largo. Esto supone la diferencia entre el staccato (corto, separando bien las notas) y el "picado-ligado" (largo, uniendo una nota con otra), por ejemplo.

¡Sabiendo esto las combinaciones son infinitas!

¿Cómo se entrena la articulación?

Cuando somos principiantes, solemos comenzar soplando sonidos en la flauta sin usar la lengua. Así empezamos a tocar nuestras primeras notas. Más tarde, cuando ya tenemos lo de soplar y dirigir el chorro bien controlado, empezamos a poner la lengua, o lo que es lo mismo, a articular. Normalmente la primera consonante que aprendemos es la T.

A medida que vamos avanzando en nuestro entrenamiento como flautistas vamos descubriendo otras formas diferentes de articular, y con ellas, llegan los temidos pero necesarios ejercicios de articulación. Pero no te preocupes, es tan fiero el león como lo pintan, y menos si sabes que puedes imaginar al león como tú quieras.

La cosa es sencilla. En vez de limitarte a hacer los típicos ejercicios (Taffanel de arriba abajo hasta que se te caiga la lengua), inventa los tuyos propios.

Unos cuantos ejercicios básicos

Repeticiones de notas al azar. Se que suena rollo, pero si te olvidas del atril, los métodos, las partituras, el metrónomo, etc., y liberas tu mente, puedes ir repitiendo notas al azar con las articulaciones que elijas. Lo mejor es que podrás tener toda tu concentración puesta en articular bien (con claridad y de forma bonita).

Escalas libres. Usa las escalas que sepas de memoria para entrenar las articulaciones que elijas, y ni mires de reojo el Taffanel. Si no te sabes ninguna, usa la cromática, Do mayor o La menor. Cuanto más agudo lleges mejor.

Improvisaciones. Improvisa melodías usando las articulaciones que quieras repitiendo notas, haciendo intervalos, etc.

Pasajes a tu aire. Memoriza los pasajes de las piezas u obras que estés tocando y úsalos para practicarlos poniendo toda tu atención en la articulación. Cuando estás mirando la partitura, o estudiando una obra tocándola de arriba a abajo, tu atención está dividida entre todos los aspectos de la técnica implicados en cada momento de la música, por lo que es importante que saques los pasajes de contexto y los toques a tu aire concentrándote en lo más importante, articular bien (ya sabes, con claridad y de forma bonita).

Y si todo esto puedes hacerlo en el campo, mejor, yo lo hice este finde y sienta fenomenal.

Ahora te toca a ti 

Bueno, ya puedes empezar a inventar tus propios ejercicios de gimnasia flautística e ir poniendo fuerte la lengua poco a poco. No existe una única forma de entrenar, igual que no existe una única forma de pensar. Por eso, elije la que más te convenga y te haga sentir mejor.

Tocar la flauta debe ser siempre una oportunidad para desarrollar tu creatividad. Incluso cuando haces ejercicios. Así libérate del atril y deja volar tu imaginación.

¡Ah! y si se te ocurre algún ejercicio fantástico que pueda venir bien los demás, no te lo pienses y escríbelo en los comentarios. Compartir el conocimiento es la mejor forma de aprender cosas nuevas.

¡Un abrazo!




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