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Qué no hacer antes, durante y después de un concierto

Una semana más, un post más. Hoy hablaremos sobre lo que se debe y no se debe hacer en un conciertos si quieres salir del escenario con la sensación de haber cumplido.

Antes del concierto

Por supuesto, lo más importante es prepararse bien (en este otro post hablamos sobre cómo prepararse para un concierto). Pero hay varias cosas que debes tener en cuenta antes de subirte al escenario, y que influirán enormemente en lo que hagas sobre él.

1. Duerme.

No me seas cernícalo/a. No te vayas de fiesta, acabes comiendo churros a las 7 de la mañana, y por la tarde pretendas tocar como los ángeles. Para tocar bien hace falta descansar bien, ya que tocar bien cuesta trabajo. Te propongo un ejemplo: prueba a relajar todos los músculos de la cara. ¿A que te pones serio/a? Y es que cualquier cosa buena que quieras hacer cuesta esfuerzo, ¡incluso sonreír!. Imagínate subirte a un escenario y tocar la flauta (o cualquier otro instrumento) durante hora y media. Si no has descansado, mal lo llevas.

2. No comas mucho.

Si te da por hacer el oso antes del concierto y te pegas un atracón, luego no vas a tocar bien por dos razones: 1) tendrás toda la sangre en el estómago procurando que no la palmes de un corte de digestión; y 2) a ver quién baja el diafragma si debajo hay 3 kilos de macarrones dando vueltas por tus tripas. Mal rollo.

3. Vístete con ropa cómoda.

A los conciertos hay que ir elegante, pero sin pasarnos. Lo primero es la comodidad. De nada nos sirve ponernos los pantalones más ajustados que tengamos porque "me quedan super guay", si luego nos vamos a pasar medio concierto luchando por respirar.

Y luego están las rarezas de cada uno, que eso ya es otra cosa. Una vez toqué con un clarinetista que iba descalzo a los conciertos. ¿Comodidad o excentricidad? Supongo que un poco de las dos, pero eso ya es cosa tuya. Si decides tocar con una batamanta porque así estás calentito/a y encima vas a dar la nota (nunca mejor dicho) y a salir en todos los telediarios, pues allá tú. Lo mismo te funciona, los de la batamanta patrocinan tus conciertos y saltas a la fama haciéndote mutimillonario/a. Nunca se sabe;)

Durante el concierto

1. Háblate bien.

Durante un concierto, puedes ser tu mejor amigo/a o tu peor enemigo/a. No es lo mismo tocar con una vocecita dentro de tu cabeza diciéndote: "eres lo peor, la vas a liar parda, después del concierto mejor adopta un perro y vete a tocar a la puerta de una iglesia"; que decirte a ti mismo/a: "eres un/a crack, el público va a flipar en colores, después de este concierto firmo com EMI y me forro". No es lo mismo, para nada. Hay reacciones de tu cuerpo que no puedes controlar, los nervios están ahí, pero lo que te digas a ti mismo puede beneficiarte ayudándote a controlar tus nervios y a sacar lo mejor de ti mismo/a, o puede hudirte en la más cruel de las miserias. Pensar bien o pensar mal de ti cuesta el mismo trabajo, ¿por qué no pensar bien entonces?

Aquí os dejo un enlace a un artículo muy interesante de Antonio Pérez Leal en el blog "Nueces y Neuronas" sobre el diálogo interno.

2. Relativiza.

O como decía el hippie aquél de los Simpson: "Simplifiiiiica tíiiiio". Lo que te vengo a decir es que en un concierto, aunque te pueda parecer lo contrario, no te estás jugando la vida ni el honor de tu familia. Ni acabarás viviendo entre cartones si no lo haces bien. La vida sigue, la tuya y la de los demás, sin que a nadie le importe gran cosa lo bueno/a que seas, el atracón de escalas que te hayas pegado para tocar ese pasaje tan difícil, las miles de horas de preparación o los nervios que hayas pasado durante el concieto. Simplemente, a nadie le importa, solo quieren pasarlo bien así que, ¿por qué habría de importarte a ti? Sal al escenario, pásalo bien y no pienses demasiado. Deja la razón para el estudio y usa la pasión en los conciertos.

3. Piensa bien dónde pones el listón.

Esto es un poco como el vino. El que lo fabrica sabe exactamente qué tipos de uva lleva, cómo se ha cultivado, cuánto sol han recibido los viñedos, cuanta lluvia, cuánto tiempo lleva el vino en barrica, los taninos, la acidez, el cuerpo, el aroma y no se cuantas gaitas más. Todo eso para que tú lo cojas, te lo bebas y digas: "hmmm, sabe a vino, mola". Y te quedes tan pancho/a. Pues lo mismo pasa con los conciertos, que tu idea de una interpretación aceptable, suele no coincidir con la del público, y acabamos poniéndonos un listón altísimo que nos pone muy difícil el poder cumplir con nuestras expectativas. Piensa que el listón del público suele ser mucho más bajo, ya que no es consciente de cómo tocas tú en tu casa. Así que sal al escenario y disfruta sin pensar en que cada nota tiene que ser perfecta, sino simplemente bonita.

Después del concierto

1. Se humilde, pero sin pasarte.

Todos sabemos que después de un concierto, los hay que salen hablando de lo mal que les ha salido, y que les falta ponerse a llorar para terminar de meterse en el papel. Y también los hay de los que al terminar se van directos a un fuente a ver si pueden andar sobre el agua. Como siempre, en el término medio está la virtud. Ser humilde es bueno, pero no hay que pasarse diciendo algo que no es verdad. Si te has subido a un escenario (o alguien te ha subido) es porque puedes y te lo mereces, así que hacerte el/la martir nunca queda bien. Igual que no queda bien sacar un boli y ponerte a firmar autógrafos en el brazo a la gente (a no ser que te lo pidan). Agradece a quien quiera felicitarte por el concierto y se amable con todo el mundo. La amabilidad es la llave que maestra del mundo, ya que puede abrirte todas las puertas de par en par.

2. Si todo ha ido como esperabas, y estás muy contento/a.

Vete de cañas con los amigos, pégate una fiesta y, al día siguiente, ponte a estudiar con más ganas que nunca.

3. Si no ha ido como esperabas, y no estás contento/a.

Vete de cañas con los amigos, pégate una fiesta y, al día siguiente, ponte a estudiar con más ganas que nunca.


Bueeeeno, se que esta semana me he pasado. Pero no te preocupes, para recompensar tu paciencia y para "desempalagar" después de tanta lectura, aquí tienes un vídeo de un perro bailando flamenco. ¡A disfrutar!



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